Imagen vs imaginación

Pienso que…si hablamos de unos jugadores que se pasan entre ellos una pelota para marcar gol en una portería antes de finalizar el partido algo mojados, usted podrá pensar en el omnipresente deporte del fútbol, y yo me refería al formidable deporte del waterpolo.

Pelota, portería, jugadores, gol… incluso el sudor húmedo que al final del mismo ambos jugadores comparten, uno más visible que otro al aparecer en un medio seco, curiosa paradoja, no son suficientes para utilizar los mismos parámetros si queremos dar una opinión, lo más objetiva posible, de lo que ha deparado la contienda.

Algo similar, salvando las distancias entre el deporte y el arte, con su multiplicidad correspondiente de ramas, sucede entre el cine y la literatura cuando comparten el mismo relato.

Es posible que más de una vez hayamos oído decir que tal película no es tan buena como el libro que la ha inspirado, o incluso al revés, que tal película es bastante mejor que la creación del escritor que imaginó la historia.

Ejemplos hay para ambos casos; posiblemente estará pensando que bastantes más para el primero de ellos (mejor el libro que la película) y no seré yo quien en una cosa tan subjetiva como la percepción del arte, ose llevarle la contraria.

Pero tampoco sería del todo difícil encontrar ejemplos donde la película parece haber empequeñecido la creación literaria; Psicosis, la película dirigida por Alfred Hitchcock inspirada en la obra del escritor Robert Bloch, por ejemplo, y sin perder de vista que no es una opinión unánime, ni pretende serlo.


El cine posee, al igual que la literatura, su propia gama de indicadores evaluativos cuantitativos y cualitativos, utilizando una terminología empresarial poco apropiada pero conveniente para intentar enfriar algo tan emotivo y personal como la opinión de una obra de arte.

La calidad de la fotografía, del guion, de la dirección, de la interpretación de las actrices y actores, principales y secundarios…o la originalidad de la propia banda sonora, entre un largo etcétera, nos pueden servir, a gusto del usuario, para argumentar a favor o en contra, la opinión que nos merezca un filme concreto.

El uso de los diferentes recursos lingüísticos, la descripción, la caracterización de los personajes, la figura del narrador, la trama…y otro largo etcétera, pueden servirnos para embellecer o afear la opinión que nos merezca una creación literaria, sin perder de vista, tanto en el arte cinematográfico como en el literario, el género propio al que pertenecen.

Por ello pienso que…por mucho que una película pueda tener raíces literarias, o incluso al revés (aunque esto es bastante inusual), debemos hacer el esfuerzo de analizar cada obra de arte utilizando los criterios que les son propios, no vaya a ser que, retomando el inicio, califiquemos un partido de fútbol diciendo que la contienda estuvo marcada por los continuos piscinazos.

¿O eso sí sería correcto? En fin.

¿Y tú, qué piensas?

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