Violencia de género

Pienso que…cada día debe ser una batalla sin tregua contra el machismo, o mejor aún, en defensa del respeto al prójimo, independientemente de su raza, religión, nacionalidad o inclinación sexual.

Tener el día 25 de noviembre, como día internacional para reivindicar la eliminación de la violencia contra las mujeres, puede ser una opción eficaz pero poco eficiente. Y me refiero a la diferencia entre conseguir algo, con bombo y platillo, o llegar a un mejor resultado con pocos, pero constantes recursos.

Si nos conformamos con un 25 de noviembre para realizar un acto reivindicativo por todo lo alto, al que yo mismo me sume ayer vistiendo una camisa a cuadros lilas, estaremos propiciando, sin quererlo, una cierta coartada del olvido al resto del año.

La eliminación de la violencia psíquica y/o física contra las mujeres, y también contra los hombres, los niños, los ancianos…por más que el porcentaje sea inferior, debería llevarnos a focalizar todo nuestro esfuerzo en los pilares del respeto y la educación.

Y me refiero al respeto y la educación, y a la suma de ambos que confluyen en el común denominador de los valores humanos: la compasión, la tolerancia, la justicia…el amor; pilares, todos ellos, necesarios para construir la sociedad propia de un animal llamado inteligente.

A ese respeto que como hombre me lleva, por ejemplo, a evitar la palabra “coñazo” para referirme a algo que es un tostón, e igualmente a prescindir de la expresión “esto es la polla” para dar a entender lo contrario.

O a sacar pecho en una reunión de amigos al confesar que: “eh, que soy de los que ayudo en casa”, denotando la diferencia entre quien detenta la responsabilidad, por designación divina, y el encargado del soporte, por incompetencia natural.

Y a esa educación que empieza por parte del padre, con su constante valor de ejemplo. Pocas veces la educación es más efectiva que cuando se transmite con hechos más que con palabras.

No respetar a una mujer en cualquiera de sus funestas variantes, es un acto de la más deleznable cobardía. Como hombre, algo más repudiable y repugnante que la esclavitud, o los más vergonzantes episodios de nuestra convulsa historia.

¿Y tú, qué piensas?

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