¡Vamos!

Pienso que…es fácil oír o leer últimamente que el mundo no volverá a ser como antes. Que este Covid-19, marcará un antes y un después en nuestras vidas; incluso que a los nacidos durante ese confinamiento se les llamará  la Generación del Covid-19.

Personalmente no estoy de acuerdo con la contundencia apocalíptica de estas máximas, con  la que algunos medios parecen  incluso recrearse de la mano de un sensacionalismo ramplón que aborrezco,  y no solo no estoy de acuerdo por estar más cerca del optimismo,  que también y nos conviene, sino sobre todo por las conclusiones que extraigo de observar como  hemos sabido hacer frente a sucesos similares ( en su momento también apocalípticos de grado sumo) en épocas recientes.

E intentaré explicarme sobre los dos pilares del momento: la economía y el Covid-19.

 

ECONOMÍA ( sustituyan Lehman por Covid, y Brothers por 19, en los siguientes artículos)

El PAIS 9 Septiembre del 2018

«Hace diez años el mundo registraba el colapso financiero más importante desde el que dio origen a la Gran Depresión. La quiebra del banco de inversión estadounidense Lehman Brothers es el episodio que define el inicio de esa crisis en su epicentro, el sistema financiero de EE UU, el más avanzado y sofisticado del mundo.»

EL MUNDO 10 Septiembre del 2018

 «Se cumplen 10 años de la caída de Lehman Brothers que desató la mayor crisis económica mundial desde la Gran Depresión, un episodio del que hoy seguimos padeciendo notables secuelas como abordamos en las páginas de Actualidad Económica.

De la crisis de hace 10 años, Estados Unidos logró salir con bastante rapidez gracias a su ágil arquitectura institucional y económica. Las cosas han sido mucho más lentas en la Unión Europea, donde sólo en fechas recientes un país como Grecia ha podido poner fin al rescate.»

CINCO DÍAS, 15 de Septiembre del 2018

«Para cualquier persona que lo haya vivido más o menos de cerca, el de Lehman Brothers fue el crac de su vida. Solo los nacidos antes de 1929 vieron una catástrofe financiera comparable.»

¿Fuimos capaces de superarlo?

Sí, con mayor o menor acierto, pero lo superamos. Y lo hicimos porque la economía tiene ciclos expansivos y recesivos; en la fase de recesión la máxima debería ser: Pepe dale a la máquina de hacer billetes; y en la expansiva: María trae paca la hucha. (se puede cambiar Pepe por María a gusto del usuario, pero lo importante es que a la larga los ciclos económicos se equilibren).

Y si nos preguntamos porque el país culpable del entuerto en esa gran crisis del 2008: Estados Unidos, superó su crisis económica más rápido que una de sus mayores víctimas: la Unión Europea, la respuesta es sencilla: lo asumieron rápido e inyectaron tantos dólares como el enfermo necesitaba. Simple y sencillo  o ras i curt,  como decimos en catalán.

Un abanderado del libre mercado de la talla de George Busch, llegó a pronunciar el 24 de setiembre del 2008 ( nueve días después de la caída de Leman Brothers): “ Si no se afloja la pasta, todo podría irse al infierno”.

Y vamos que si le hicieron caso: Obama y su equipo de gobierno dejó caer a Leman Brothers, pero pocos días más tarde les faltó tiempo y les sobró dinero para tirarle el flotador a AIG ( la gran compañía de seguros American International Group) que terminó nacionalizada con dinero público,  Merrill Lynch fue comprado por Bank of America con dinero público, Goldman Sachs se convirtió en un banco regulado por la Fed ( el sistema de reserva federal en sus siglas en inglés),… ( si Keynes levantara la cabeza, ¿verdad?)

Un último dato: el FMI cuenta con 147 crisis bancarias desde 1970. De ellas, 25 se produjeron entre 2007 y 2011. La gran diferencia es que, si antes de Lehman Brothers las crisis bancarias eran cosa de países en vías de desarrollo o emergentes, con algún episodio en economías avanzadas, 21 de las 25 registradas después de 2007, corresponden a países de la OCDE.

La solución, a mi entender, esperando que la Unión Europea haya aprendido de sus recientes errores, es que no dude ni tarde en inyectar cuantos euros sean necesarios para que sus ciudadanos, todos, salgan de la UCI económica lo más rápido posible. Cuanto antes salgamos más cerca estaremos de iniciar un nuevo ciclo expansivo.

 

CORONAVIRUS: COVID-19

Me preguntaba, con un tono irónico que a veces desconcierto al pasearlo por el campo de la duda, si después de dar con la vacuna, alguien tendrá a bien decirnos al común de los mortales cual fue el origen del brote de este nuevo coronavirus.

Algunos especialistas afirman que se debe a mutaciones víricas de origen animal, y como reconozco no saber nada del tema, le daré la credibilidad que merecen. Otros especialistas, como el Nóbel francés Luc Montagnier descarta el origen animal y se inclina porque el paciente cero del Covid-19 pudo ser un empleado de un famoso laboratorio de virología (el Washington Post, siguiendo a Trump, va en la misma línea al afirmar que el brote comenzó en el laboratorio del Instituto de Virología de Wuhan),  y como reconozco no saber nada del tema, le daré la credibilidad que merecen, también.

Tal vez ya lo avisó el científico británico Martin Rees, cuando predijo una pandemia global para el 2020: » Aquello que pueda hacerse, lo hará alguien en algún lugar»

Llegados a este punto, la mala leche se me desplaza a los dedos con los que tecleo. Así que respiro lentamente: inspiro… expiro, inspiro…expiro…inspiro…expiro…

Sigo.

Si las primeras espadas de nuestro precioso planeta ( que rejuvenece cuando nos paralizamos) comparten una ínfima parte de los valores humanos que están demostrando las personas de a pie, con creces en estos últimos días, espero que no escatimen esfuerzos en averiguar cuál fue el origen viral de esta masacre. Y deben hacerlo sin duda alguna, no por el respeto a las miles de personas que este virus se va a llevar por delante, sino por el que se merece cada  una de ellas, individualmente hablando. Porque cada uno de los fallecidos fue único e irrepetible, por más que intentemos camuflarlos en datos y gráficos estadísticos. Y deben hacerlo, también, por respeto a los familiares y amigos que han dejado, para que sepan a quien deben perdonar, si así deciden hacerlo, y poder seguir avanzando en este camino de vida con la verdad por delante.

Algunos datos de virus recientes :

En noviembre de 2002 en la provincia de Cantón, China apareció una neumonía atípica: la Sars ( siglas en inglés de síndrome respiratorio agudo grave). Meses después, ya en el 2003,  la OMS ( Organización Mundial de la Salud) clasificó a este virus como Sars-Cov: un tipos de coronavirus no conocido con anterioridad en seres humanos.

Durante los años 2005 y 2006 el virus protagonista fue el H5N1( gripe aviar), de origen asiático, que ya había creado alarma desde que se detectó por primera vez en seres humanos en 1997 en medio de un brote originado en aves de corral de Hong Kong.

En el año 2009 se dio un brote de una nueva cepa del virus H1N1 ( conocido como gripe porcina). El brote comenzó en el estado de Veracruz, en México, y causó la pandemia de gripe del 2009.

Y el penúltimo: durante los años 2014 al 2016 se dio el mayor brote epidémico de la epidemia provocada por el virus del Ébola, originado en diciembre de 2013 en Guinea, y extendido posteriormente a otros países africanos, así como a Estados Unidos, España y Reino Unido.

Y  el del último coronavirus: Covid-19 o Sars 2, habrá que esperar algo más, posiblemente.

Todos estos datos me llevan a pensar que, aún olvidándome la bola de cristal en casa, no es difícil vislumbrar que difícilmente el Covid-19 sea el último susto que tengamos.  Y a la vez, que es relativamente fácil también intuir que lo superaremos ( con el máximo respeto a las miles de víctimas que no habrán podido conseguirlo).

Los países deben estar preparados para combatir más eficientemente el protagonismo viral de nuestros días. Y estar mejor preparados conlleva tomar decisiones acertadas: invertir en sanidad e investigación, que conllevará rebajar el abuso ganancial de ciertas patentes de industrias farmacéuticas privadas y frenar la huida de nuestros cerebros universitarios; dotar a nuestros hospitales y centros de salud con los medios que precisan ( sin depender de la fabricación global de China como ocurre actualmente); y, aunque parezca de menor importancia y es todo lo contrario: invertir en educación para poder rebajar, o hacer desaparecer, la nota de corte de carreras y estudios relacionados con las ciencias de la salud, para que todo aquel que desee dedicar su vida a velar por la salud del prójimo, no sea penalizado por no haber cruzado el puente de la adolescencia de una manera brillante.

La vecina Francia, sin ir más lejos,  ha decidido eliminar el sistema de numerus clausus, que limita el acceso de los alumnos a los estudios en Ciencias de la Salud, para el curso 2020-2021.

Y termino, emulando el optimismo de ese gran deportista español  que a pesar de todas las lesiones que le han perseguido a lo largo de su exitosa carrera, nunca ha dejado de mirar al frente con la energía de un enorme: ¡VAMOS!

¿ Y tú, qué piensas?

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