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¿Pensando en escribir?

Si estás pensando en escribir, o reconoces haber dispuesto tu ser a la tentación, te convendrá tomar conciencia del actual contexto literario.
Empecemos por situarnos

¿Hacia dónde va la literatura?

De entrada, es innegable destacar que los hábitos de lectura han cambiado: la irrupción de las redes sociales, el contenido audiovisual y la inmediatez digital han reducido el tiempo y la atención de los lectores actuales.

Frente a la novela extensa o el ensayo reflexivo, habituales antaño, predominan hoy los formatos breves, fragmentados y de consumo rápido, sin importar en la mayoría de las veces su calidad y exigencia literaria.

Los dos extremos literarios

El mundo editorial está acercándose a unos extremos inimaginables hasta hace pocos años.

En uno de esos extremos, el entorno empresarial literario se está centrando en apostar por personajes conocidos, importándoles poco o nada la calidad literaria de los mismos. Lo que cuenta actualmente son el número de seguidores que se tienen en las redes sociales, el número de likes conseguidos, la cantidad de interacciones con los seguidores…en definitiva: el perfil comercial del aspirante más que el buen hacer de un oficio tan difícil como antiguo.

Escribir bien o si lo prefieres: el acto llevado a cabo por el buen artesano de palabras, ha dejado de ser el factor determinante para abrirse paso en la  jungla de ofertas literarias vaporosas, debido a la visión corto placista de unos editores poco predispuestos a lanzar nuevas carreras literarias basándose en el dominio del oficio más que en la ristra de seguidores que iluminan la sombra del candidato.

Se entiende perfectamente a raíz de esta estrategia, centrada meramente en tendencias virales, el exiguo placer, o amarga desilusión, que genera la lectura actual para quienes se acercan por primera vez a ella esperando hallar un tesoro de eterno divertimento y alimento cognitivo.

Mi propia experiencia hojeando, porque escribir leer sería demasiado, una de las últimas obras galardonadas con uno de los premios literarios de mayor renombre, me confirma el hecho de estar publicándose auténticas memeces por el mero hecho de ser el autor o autora, el marido de, la esposa de, el hijo de o la amante de… fulana o zutano.

Cualquier futbolista, actor o actriz, instagramers, youtubers, tiktokers de famosa áurea que decidiera escribir una novela, o mandarla hacer como sería lo más probable, contaría con las puertas abiertas de las editoriales que priorizan el retorno de la inversión asumida y el respetable beneficio económico, a la mera calidad literaria que pudiese alzar sus ganancias a medio y largo plazo.

He aquí la diferencia entre mirar el ombligo y contemplar el horizonte entre dispares visiones económicas.

En el otro extremo se halla la autoedición: fenómeno nada nuevo o, si se prefiere, tan antiguo como el propio oficio de escritor. Autores de renombre como: Jane Austen, Edgar Alan Poe, Marcel Proust, Virginia Wolf o el propio Stephen King, entre otras y otros, iniciaron su exitosa carrera literaria autoeditándose.

El peligro de la autoedición no es en si misma la propia edición, ni la ingente dedicación que requiere a nivel burocrático: registro intelectual, ISBN, distribución…, sino la explosión en el mercado de hambrientas editoriales de autoedición que ofrecen sus servicios sin ningún valor añadido, por más que se jacten de promocionar  lo contrario.

En el fondo, a poco que lo analices fríamente, es fácil constatar que no dejan de ofrecer un servicio de imprenta, a elevado coste, vestido con máscara de marketing.

La buena autoedición, y por ella entiendo la que el propio escritor se gestiona tirando de paciencia de santo, es una salida interesante para abrirse camino en un mundo cada vez más colapsado y degradado; una buena alternativa para quienes consideren poseer los mimbres suficientes que requiere el oficio de escritor, más allá de los palmeros amigos y familiares.

Formarse debería ser lo primero

Y expresamente he dejado para el final lo que considero más necesario si de verdad te tomas en serio la vocecilla interior que te induce a iniciar tu carrera literaria: la formación literaria.

Este oficio, como cualquier otro, además de miles de horas de dedicación y miles de hojas convertidas en bolas de papel desechadas, requiere un mínimo de base teórica y práctica; unos fundamentos sólidos del saber hacer literario que te permitan dar a tu imaginación la base que requiere para brillar al alzar el vuelo, evitándole quedar camuflada entre las oscuras sombras de la noche.

Como escritor, y formador de la escuela, te propongo, si verdaderamente deseas dar el paso de escribir, además de experimentar los incontables beneficios que puede aportarte a nivel personal, enviarnos un correo con tus inquietudes a: artesanialiteraria@gmail.com.

Desde nuestra escuela de escritores te informaremos del curso de creación literaria que iniciaremos el próximo mes de setiembre, pudiéndolo cursar en las aulas de la escuela o realizándolo a distancia desde tu casa.

Las plazas son limitadas, sí, pero la implicación en tu formación literaria, infinita.

Si alguna vez has pensado en escribir, atrévete a dar el primer paso que haga realidad tu sueño.

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