Leer en la actualidad

Pienso que… es para detenerse un momento a reflexionar, al leer en diferentes foros, las dificultades que empiezan a tener ciertas personas en la actualidad para concentrarse en la lectura. Como escritor, pero sobre todo, como lector, lo entiendo y me preocupa.
Las últimas generaciones están creciendo con los medios audiovisuales a diario, cuando no incluso como herramientas pedagógicas, a las que le atribuyo grandes beneficios.

El sonido, las imágenes, la velocidad en la que avanzan los fotogramas,…todo hace que nuestro cerebro reciba una serie de inputs que poco, o nada, tienen que ver con los que recibíamos las generaciones de unas décadas atrás.
La pizarra de tiza tradicional, ya no es un elemento capaz de captar la atención de los alumnos de por sí, a no ser que junto a ella haya un docente con una capacidad de creatividad importante. Del calibre de un Cirque du Soleil, más o menos.

Y el libro, si lo comparamos con medios de sonido envolvente o imágenes de última generación, no tiene un futuro demasiado optimista. Pero si sabemos ver en él la fuente de imaginación que provocan las palabras ( leídas o escuchadas, en el caso de los audiobooks) la batalla la tiene ganada, y hay futuro para años. Auguro algo similar al de la radio tras el: “ Video killed the radio star”.

Y regreso al principio. La dificultad de concentración que conlleva leer en la actualidad, es algo que considero normal en una sociedad  tan rica en dispositivos multimedia, que en mayor o menor número, todos acostumbramos a utilizar a diario. Y en esa tesitura, la lectura, como fuente de imaginación, debería ser algo irrenunciable. Algo que  la velocidad de la vida actual, quizá exija a algunas personas acometer después de unos segundos de relajación, de respiración profunda… o de cualquier técnica que nos ayude a conseguir un estado óptimo de concentración. Personalmente, además, soy de los que necesito acompañarme del silencio para aprovechar mis ratos de lectura, y de los que admiro a quienes no lo precisan.

Y después, sin que ello sea menos importante, deberemos calibrar si verdaderamente el libro que tenemos entre manos es merecedor de ocupar una parte de nuestro finito tiempo, por ínfimo que sea. Una lectura que consiga despertar nuestra atención e interés desde el principio nos ayudará a concentrarnos tanto, como una que no lo consiga a distraernos con cualquier cosa.

¿Y tú, qué piensas?

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