Haz el Gurb un rato

Pienso que …siguiendo con el compromiso adquirido con mi amiga Paty, de compartir algunas lecturas que considero interesantes, hoy le dedico este Pienso que…literatura, a una fantástica creación literaria: Sin noticias de Gurb, del escritor Eduardo Mendoza.

No voy a escribir una sinopsis del libro, para no correr el riesgo de impedirte disfrutar de él, si aún no lo has hecho.

Me limitaré a comentar lo interesante que sería, en mi opinión, hacer el Gurb un rato. Es decir, ponerme un disfraz de extraterrestre recién llegado a un planeta llamado Tierra, y salir a patear calles, sin dar por hecho que el sol calienta y la lluvia moja, sobre todo si el disfraz no es impermeable.

Desprendernos, por un momento, de nuestras costumbres, creencias, valores…que todos transportamos allí donde vamos, formando parte de nuestro ADN, para acercarnos a todo lo que vemos, pensamos o sentimos, con la transparencia y tino  aconsejables.

¿Cuántas cosas que tildamos de normal, definiríamos con el mismo adjetivo disfrazados de nuevo Gurb planetario ?


Debería, deberíamos si lo compartes, obligarme a ser capaz de coger altura, de dejar espacio a la distancia que requiere, en tantas ocasiones,  el ver, pensar o sentir, con la libertad de un análisis no infectado por la tierra que piso ni el idioma que hablo.

En bastantes ocasiones le comento a mi hijo David, el poco sentido que tiene ver a tantos millonarios pelándose de frío (en invierno) o sudando (en verano), yendo detrás de una pelota que podrían comprar a miles con una millonésima parte de su salario.

Lo curioso, por no escribir tragedia, es que mi abuelo materno ya se hacía la misma pregunta. Y en su caso, tenía la lógica de un músico de profesión poco aficionado a la pelota; pero lo mío, es carne de diván seguro.

Tal vez mis nietos, si es que deciden huir del Planeta de los Sueños, seguirán haciéndose la misma pregunta. Solo espero, que salgan a su tatarabuelo, por respeto a Darwin, mientras mi hijo y yo, tío y abuelo respectivamente, continuaremos mirando emocionados el dispositivo audiovisual de moda, saltando emocionados al contemplar la parábola imposible que dibuja la pelota golpeada por el Messi del momento, antes de impactar en la red.

Reflexiones como estas podría, podríamos, hacer unas cuantas. Valga a modo de ejemplo el preguntarse: ¿qué sentido tiene consentir que tantas personas pierdan la vida en medio del mar, hacinadas en balsas de traficantes de futuros inciertos, con la cantidad de yates anclados, y muertos de asco, que hay en centenares de puertos?

Regresa Gurb, y abre una academia, que me apunto.

En fin. Podría seguir añadiendo un ejemplo tras otro, hasta llegar al extremo de llevar al fin cerca del infinito, motivo por el cual, prefiero limitarme a escribirlo junto a una preposición, esta sí, decente.

Sin noticias de Gurb; más que un libro, un mensaje que va más allá de sus palabras; un humor capaz de esconder una realidad social que recorrería en el cuerpo de un extraterrestre la incomprensión y el lamento, incluso el llanto, antes de mostrar una risa loca.

Una de esas risas locas, capaces de dar sentido a tantas decisiones terrícolas.

¿Y tú, qué piensas?

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