Experiencia dramática divertida

Pienso que…mi primera obra dramática está a punto de ver la luz. Aún inmerso, y por meses queda, en la segunda parte de Sombras de niebla, he tenido el gozo de crear una obra de teatro para la compañía Tramoya, en la que he intentado por encima de todo: divertir. Y me ha apetecido mucho hacerlo, más aún en un tiempo en el que la palabra crisis vuelve a revolotear por nuestras cabezas intentando amargarnos los cuatro días que estamos por aquí.

Utilizar el lado ingenuo de la sátira o jugar con las dobles intenciones de las palabras, ha sido una experiencia gratificante, a la que no descarto volver más adelante. Pensar en el papel de las actrices y actores que conforman la compañía, ha sido un reto, placentero, desde el punto de vista de la creación literaria.

Permitirme que os presente a los personajes (el título de la obra lo reservo para el día de la publicación): Montsina, una mujer de avanzada edad con una mala leche de  órdago, capaz de responder a un cordial: ¿Cómo se encuentra hoy, señora Montsina? con un burdo: “Pues ya lo ves hija, aquí, tocándome el coño un rato como cada día”. Tina y Luca: las hijas, la una tan recatada y formal y la otra tan hippie y alocada. Atzar y Borja, los yernos: el uno del barrio de Salamanca y el otro del Perro Flauta. Premi: la “Hare Krishna” expulsada del convento, que dará color a todo cuanto transcurre con una sonrisa angelical y una lengua de víbora. Lulú: la joven influencer pija, que ha perdido el avión que debía llevarla a pasar la noche de fin de año en París, para acabar contando uvas con una familia de “proles”, en casa de Montsina. Paolo: el adolescente que camina con absoluta libertad por un mundo anárquico, ajeno a todo cuanto ocurre. Rafa y Cisco: dos ladronzuelos de tres al cuarto en apuros, sin la E.S.O el uno, y jubilado con paga de lágrima, el otro. Y Zamora, el “mosso” apuesto, el agente de la autoridad que irrumpirá de pronto a caballo de una tartamudez que lo llevará a vivir situaciones bastante comprometidas.

En el fondo, una obra dramática (que de drama no tiene nada) que quiero compartir con todos vosotr@s, intentando difuminar con risas el horizonte aciago que nos pintan últimamente.

Salud y saludos a tod@s.

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